Participantes en una de las actividades celebradas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada.

Granada se ha convertido un año más en la provincia andaluza con mayor participación en el programa de actividades diseñado para la Semana de la Ciencia, una quincena centrada en la divulgación que en su XVIII edición ha rozado el medio millar de propuestas en Andalucía. De este programa, más del 40% de las iniciativas han sido diseñadas por las 26 instituciones de la provincia involucradas en acercar el trabajo de laboratorios a la sociedad.

El programa de este año, que organiza en Andalucía la Consejería de Conocimiento, Investigación y Universidad, y coordina la Fundación Descubre, oferta aún parte de las 196 propuestas pensadas para lograr vocaciones científicas, presentar las líneas de investigación de los centros de la provincia y demostrar a más de 12.000 personas el impacto real en la vida cotidiana de los avances que se logran en laboratorios andaluces.

Los Cafés con Ciencia y los talleres se mezclan con visitas guiadas y festivales en esta quincena científica. La provincia reedita su fórmula magistral para demostrar que la ciencia es divertida y fusiona ocio con química, astronomía y creatividad, para acercar la labor investigadora a la población.

La agenda de Granada para esta Semana de la Ciencia arrancó el lunes 5 de noviembre con un nutrido menú de Café con Ciencia y mantiene el ritmo de actividades hasta mañana. Las propuestas granadinas enseñan hoy a descubrir los insectos escondidos en la naturaleza, sus formas y colores, o cómo se dispersan las plantas para sobrevivir a ataques de cualquier tipo.

El Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC-UGR) enseña con una exposición los manantiales y fuentes de Andalucía pero también calma la sed de conocimientos con un taller para conocer la cristalografía, una de las ciencias más desconocidas pese a sus enormes implicaciones en campos como la biomedicina. Este mismo centro ha enseñado cómo buscar y encontrar a Nemo con un taller que desgrana el funcionamiento de las corrientes y que la mayoría de las cosas que usamos en el día a día contienen algún mineral o partícula extraída directamente de la tierra.

Como la ciencia es más que física o química, la Escuela Andaluza de Salud Pública se ha abierto a escolares para analizar lo que llevan en la mochila, su lenguaje y sus curiosidades, pero también sus sentimientos y cómo se manejan a cada edad. El mismo centro habló ayer además de desigualdad y de las consecuencias que tiene en la salud el cambio en el trato que reciben chicos y chicas y fue el escenario para analizar las diferencias entre el amor y el maltrato o las consecuencias del botellón o el consumo de drogas.

El casi centenar de propuestas de la Universidad de Granada permite descubrir cómo funcionan los agujeros negros, diseñar cultivos in vitro y comprobar la capacidad de detener el tiempo de la criptobiosis. También cosa del futuro parecen las posibilidades de la electrónica actual o el lenguaje de la luz en la oscuridad. Para jugar con la ciencia, la Universidad ha diseñado experimentos con pompas de jabón, sobre ingeniería química, con microbios o con grafeno, ese nuevo material del futuro que ya está presente en Granada.

Las propuestas de las diferentes facultades granadinas retan a descubrir el aire que respiramos, a jugar con minerales, comprimir los ciclos de la vida en 24 horas o descubrir la vida invisible que hay en un queso, una actividad que no se parece a la magia que esconden los laboratorios de óptica pero que casa muy bien con la ciencia del aceite de oliva.

Una de las actividades de la Semana de la Ciencia en el IACT-CSIC.

Junto a las visitas a exposiciones, jornadas de puertas abiertas y los Cafés con Ciencia de la Universidad, su programa invita a descubrir el mundo del suelo, a disfrutar de las matemáticas con una impresora 3D o a conocer qué le pasa al cuerpo de un deportista que supera los puertos del Tour de Francia.

Las visitas guiadas, las exposiciones y las jornadas de puertas abiertas han servido para acercar los laboratorios y mostrar los secretos que protege el Museo de Paleontología, las líneas de investigación de la Estación Experimental del Zaidín o las claves de la arquitectura en al-Ándalus. Además, los talleres han protagonizado una oferta diseñada para despertar vocaciones científicas y han permitido tocar la química, sumergirse en la física cuántica o descubrir que hay un ojo que todo lo ve. La receta del Café con Ciencia, centrada en sentar a los científicos con chavales para que pongan rostro y anécdotas a las líneas de investigación granadinas, ha sido otro de los motores de la programación de la provincia.

La Semana de la Ciencia de Granada reserva para este fin de semana el grueso de las propuestas organizadas por el Parque de las Ciencias, que permitirá adentrarse en sus exposiciones, comprobar el ingenio de las plantas o participar en sesiones de gimnasia mental. Sus propuestas este año han demostrado que se puede hacer música en braille, cómo hacer una guitarra o las posibilidades de la combinación de música y ciencia. Pero el museo ha reeditado también sus noches de astronomía, las visitas al patrimonio industrial y hasta permite presenciar hoy una charla de Frankenstein para descubrir la ciencia que nos hizo soñar con monstruos.

El Parque de las Ciencias marcará también mañana el ritmo de otro arte con mucha ciencia, la magia, y servirá de escenario para el estreno nacional de un espectáculo ideado en el marco del Festival Internacional de Magia en el que los trucos se fusionan con músicos y teatro.

Las propuestas cafeteras han permitido además abrir el Instituto de Parasitología López Neyra, la Fundación PTS o el Biobanco de Granada para que la chavalería entienda qué hacen sus científicos.